No controlar las emociones improductivas nos hace vulnerables, y hacerlo nos proporciona influencia, estabilidad en las relaciones y reconocimiento de los demás. Sin embargo, controlar las emociones sólo tiene ventajas. Evitamos discusiones, somos más eficaces en nuestro trabajo, sabemos responder con calma, mejoramos nuestras relaciones personales, y, especialmente, no actuamos bajo su influencia.
Todos podemos aprender a controlar nuestras emociones. Podemos tomar una posición activa y desarrollar nuestra capacidad de controlarnos emocionalmente.
¿QUÉ ES EL CONTROL EMOCIONAL?
Cuando hablamos de control emocional no nos referimos a reprimir las emociones, sino a regular, controlar o modificar estados anímicos y sentimientos, cuando éstos son negativos.Las ventajas serían: dejariamos de sentir miedo antes de tomar la palabra frente al público, hablariamos con calma. Desaparecerían los arrebatos de rabia que nos empujan a decir palabras hirientes, en muchos casos con un efecto irreparable. No tendriamos sentimientos de tristeza ni de desánimo frente al fracaso; éste se asumiría sin perturbarnos. Observaríamos el éxito ajeno sin envidia y disfrutaríamos una relación sin celos. Dejaríamos de sentir vergüenza cuando “metiéramos la pata”. No nos dejaríamos “cegar” por el amor ni por la alegría, ni cometeríamos errores llevados por la emoción. Se acabarían las palpitaciones, las lágrimas, los dolores de cabeza y de vientre, las manos sudorosas o temblorosas, dejaríamos de palidecer o de ruborizarnos.
Desventajas: manifestamos una indiferencia ante distintas situaciones de tensión. Demasiada inactividad, cuando deberíamos reaccionar. Daríamos una sensación de desinterés. Mostraríamos un comportamiento social impropio. Es decir, reaccionamos como personas que han sufrido lesiones aisladas en su sistema nervioso que producen una pérdida de la capacidad de sentir emociones aunque conservan intactas el resto de sus facultades, mostrando un humor bastante lineal, sin cambios, convirtiéndose en una agradable compañía pero sin llegar a saber lo que prefieren, o incapaces de elegir entre las distintas soluciones ante un problema simple, o de sentirse motivados por un proyecto. En el plano afectivo, pueden desinteresarse de las relaciones con los demás o bien comportarse con demasiado atrevimiento o “familiaridad”.
¿QUÉ CONSECUENCIAS PROVOCA LA FALTA DE CONTROL EMOCIONAL?
Cuando no controlamos las emociones nos hacen vulnerables ante todo lo que nos rodea. Nos hace ser demasiado impulsivos y esto nos dificulta a nivel de pareja, familia, amigos, compañeros de trabajo, etc. La persona que se deja llevar por sus emociones negativas puede llegar a vociferar, insultar, dar un portazo, agredir física y psicológicamente, etc.La falta de control, también nos puede afectar negativamente en el trabajo, impidiéndonos, en muchos casos, mejorar nuestra carrera profesional. En otros casos puede llevar a los trabajadores expertos a salir de su empresa, “suicidio profesional”, es decir, abandono del puesto de trabajo por no saber controlar la tensión, el estrés que un trabajo nos puede provocar.
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